Cinco palabras.

Cama VaciaAunque tú no lo sepas.

“Como la luz de un sueño,
que no raya en el mundo pero existe,
así he vivido yo,
iluminando

esa parte de ti que no conoces,
la vida que has llevado junto a mis pensamientos.

Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero, curiosear los libros,

responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio.
También hemos hablado

en la cama, sin prisa, muchas tardes
esta cama de amor que no conoces,
la misma que se queda
fría cuanto te marchas.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos

por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.

Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.
Así he vivido yo,
como la luz del sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.”

Luis García Montero. 1994

Solamente cinco palabras le hicieron falta a Quique González para inspirarse y escribir una de sus mejores canciones, curiosamente, un tema que escribió para otra persona, Enrique Urquijo. A mi estas cinco palabras, este poema, esta canción , me hacen temblar y me recuerdan a Julio Cortázar, a su Rayuela, a Oliveira y sobre todo a la Maga:

“No había un desorden que abriera puertas al rescate, había solamente suciedad y miseria, vasos con restos de cerveza, medias en un rincón, una cama que olía a sexo y a pelo, una mujer que me pasaba su mano fina y transparente por los muslos, retardando la caricia que me arrancaría por un rato a esa vigilancia en pleno vacío. Demasiado tarde, siempre, porque aunque hiciéramos tantas veces el amor la felicidad tenía que ser otra cosa, algo quizá más triste que esta paz y este placer, un aire como de unicornio o isla, una caída interminable en la inmovilidad. La Maga no sabía que mis besos eran como ojos que empezaban a abrirse más allá de ella, y que yo andaba como salido, volcado en otra figura del mundo, piloto vertiginoso en una proa negra que cortaba el agua del tiempo y la negaba.”

Julio Cortázar. Rayuela. 1963

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Acerca de Señor W.

Del temblor al terremoto. Contacto: esperandoelterremoto@gmail.com
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Una respuesta a Cinco palabras.

  1. Patricia Palacios dijo:

    La canción de Quique Glez desde luego es impresionante, en ambas versiones y Rayuela es una obra de esas que hay que leer, que más se puede decir!!

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