Tú eres el regalado

Reloj

Tempus fugit

“El espacio es tiempo que dura. El tiempo es espacio que huye.”

Maurice Maeterlinck. 1862-1949.

Sabe perfectamente que no puede perder el tiempo. Robert Neville tiene que estar de regreso en casa antes de que caiga el sol, de lo contrario… ¡Da igual!, eso no va a pasar, tiene un reloj y suficientes horas por delante:

“Detuvo la furgoneta en un supermercado y se sentó a beber un jugo de tomate. ¿Cómo iba a saberlo? No podía quedarse con la mujer hasta que anocheciera. Podía llevarla a su casa. Estaba irritado consigo mismo. Hoy no lograba acertar una respuesta. Ahora tenía que desandar el camino y encontrar el cadáver, y no se acordaba de dónde estaba la casa exactamente. Puso en marcha el motor echando una mirada a su reloj. Las tres. Tenía tiempo. Apretó el acelerador y la camioneta empezó a correr. Tardó media hora aproximadamente en encontrar la casa. La mujer seguía en la acera, tal como la había dejado. Neville se puso los guantes, abrió las puertas de la camioneta, se acercó a la mujer y la metió en la caja. Después se sacó los guantes. Alzó la muñeca. Miró el reloj. Sólo eran las tres. Tenía tiempo… ¡Las tres! Sacudió el reloj y se lo acercó al oído, con el corazón en un puño. El reloj se había parado.

(…) Neville hizo girar la llave del motor con dedos temblorosos. Las manos sujetaban rígidamente el volante, y dando media vuelta, apuntó hacia Gardena. ¡Qué estúpido había sido! Por lo menos había tardado una hora en llegar al cementerio. Había permanecido en la cripta durante horas. Luego, el viaje en busca de aquella mujer, y el viaje al supermercado, y luego de nuevo en busca de la mujer. ¿Cuánto tiempo había pasado? ¡Insensato! Sintió frío en las venas al imaginarlos esperándole ante la casa. ¡Oh, Dios mío, y la puerta del garaje había quedado abierta! La gasolina, los equipos, ¡el generador! Con un gemido entrecortado pisó a fondo el acelerador y la camioneta echó a correr. La aguja del cuentakilómetros osciló, y saltó de los noventa hasta los cien, y luego hasta los ciento veinte. ¿Qué ocurriría si ya estaban esperándolo? ¿Cómo podría entrar en casa?”

Richard Matheson. Soy leyenda. 1954.

Neville no se había dado cuenta, pero a pesar se su fuerte instinto de supervivencia, había dejado todo en manos de un reloj; un simple y mísero reloj de cuerda que ahora podría costarle la vida. Él es el único superviviente, el único hombre vivo en la ciudad de Los Ángeles, todos los demás son vampiros y están esperándole, porque un reloj es más importante de lo que parece:

“Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.”

Julio Cortázar. Historias de Cronopios y de Famas. 1962.

Robert Neville olvidó darle cuerda a su reloj.

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Acerca de Señor W.

Del temblor al terremoto. Contacto: esperandoelterremoto@gmail.com
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6 respuestas a Tú eres el regalado

  1. Patricia dijo:

    Madre mia, es para pensárselo dos veces, la próxima vez que piense en regalar un reloj!!

    • Señor W. dijo:

      Yo antes nunca llevaba reloj, y eso que de aquellas trabajaba en un sitio donde los horarios eran muy importantes. En algún sitio leí una vez lo siguiente: “Quien tiene un reloj siempre sabrá la hora. Quien tiene dos nunca podrá estar seguro.”

  2. No había pensado que el volante del carro es como un reloj, y el acelerador y el freno… no lo había pensado.

  3. El perro de Culann dijo:

    Vaya!!!!! Yo siempre llevo el reloj adelantado pero casi siempre acabo llegando tarde a los sitios menos mal que a mi no me persiguen vampiros sedientos de sangre como mucho me persigue mi novia pero solo cuando le susurro poemas al oido cuando no se lo espera

    • Señor W. dijo:

      El secreto está en que no se lo espere. Por cierto, lo de adelantar el reloj para no llegar tarde a los sitios es una costunbre de mucha gente que no termino de comprender, ya que, todos los que lo hacen, siempre llegan igual de tarde a pesar del intento de engaño al tiempo.

      Un abrazo CuChulainn.

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