Amanece

Despertando

Amanece

El calor se convierte en una amante que se marcha cuando empieza a amanecer.

La noche en vela.

Las horas han pasado lentas y son las primeras luces las que conceden al termómetro un pequeño respiro. Es verano en estas tierras. Cuando llega esta estación y los cantos de los pájaros insisten en reclamar su atención matinal, cuando me roban los únicos minutos en los que el calor huye y se puede descansar, siempre recuerdo un poema.

En él, se cuenta cómo llega el amanecer con su paréntesis. Quién no ha querido alguna vez parar el tiempo en este instante, no pensar en que sonará el despertador en breve, no pensar en cumplir con las obligaciones y los horarios, no pensar en separarse de quien sientes cerca de tí. Pero la realidad golpea y son los pájaros —cabrones, su brazo ejecutor:

Albada

Despiértate. La cama está más fría
y las sábanas sucias en el suelo.
Por los montantes de la galería
llega el amanecer,
con su color de abrigo de entretiempo
y liga de mujer.

Despiértate pensando vagamente
que el portero de noche os ha llamado.
Y escucha en el silencio: sucediéndose
hacia lo lejos, se oyen enronquecer
los tranvías que llevan al trabajo.
Es el amanecer.

Irán amontonándose las flores
cortadas, en los puestos de las Ramblas,
y silbarán los pájaros -cabrones-
desde los plátanos, mientras que ven volver
la negra humanidad que va a la cama
después de amanecer.

Acuérdate del cuarto en que has dormido.
Entierra la cabeza en las almohadas,
sintiendo aún la irritación y el frío
que da el amanecer
junto al cuerpo que tanto nos gustaba
en la noche de ayer,

y piensa en que debieses levantarte.
Piensa en la casa todavía oscura
donde entrarás para cambiar de traje,
y en la oficina, con sueño que vencer,
y en muchas otras cosas que se anuncian
desde el amanecer.

Aunque a tu lado escuches el susurro
de otra respiración. Aunque tú busques
el poco de calor entre sus muslos
medio dormido, que empieza a estremecer.
Aunque el amor no deje de ser dulce
hecho al amanecer.
-Junto al cuerpo que anoche me gustaba
tanto desnudo, déjame que encienda
la luz para besarte cara a cara,
en el amanecer.

Porque conozco el día que me espera,
y no por el placer.

Jaime Gil de Biezma. 1929-1990.

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Acerca de Señor W.

Del temblor al terremoto. Contacto: esperandoelterremoto@gmail.com
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6 respuestas a Amanece

  1. sombrerera dijo:

    Quiero volver al pasado. Hermoso.
    Gracias

  2. minicarver dijo:

    Preciosa foto y preciosas letras. saludos

  3. En cambio aquí, en julio, parece mayo y no para de llover. Muy bello, muy cálido.

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