De libros a libros

Intertextualizando

En una abadía benedictina de los alpes italianos, donde una serie de misteriosos crímenes rompen las estrictas rutinas de la orden, nos encontramos con una de las grandes verdades universales sobre los libros.  El monje franciscano Guillermo de Baskerville y su discípulo Adso de Melk, intentando descubrir el por qué de unos crímenes y los misterios que se encierran en la laberíntica biblioteca de la abadía, se sumergen en extraordinarias conversaciones sobre la época que les ha tocado vivir. En mitad del siglo XIV ya son conscientes de la importancia de la intertextualidad y de que no hay sólo un camino hacia la verdad:

“—Querido Adso, estas palabras parecen proceder de un libro sagrado, palabras cuyo sentido va más allá de lo que dice la letra. Al leerlas esta mañana, después de haber hablado con el cillerero, me impresionó el hecho de que también en ellas se alude a los simples y a los campesinos, como portadores de una verdad distinta a la verdad de los sabios. El cillerero dio a entender que está unido a Malaquías por una extraña complicidad. ¿Acaso Malaquías habrá escondido algún peligroso texto herético que Remigio pudo haberle entregado? En tal caso, lo que Venancio habría leído y apuntado serían unas misteriosas instrucciones acerca de una comunidad de hombres rústicos y viles, en rebelión contra todo y contra todos. Pero…

—¿Qué?

—Pero hay dos hechos que no encajan en mi hipótesis. Uno es que Venancio no parecía interesado en tales asuntos: era un traductor de textos griegos, no un predicador de herejías… El otro es que esta primera hipótesis no explicaría la presencia de frases como la de las higueras, la piedra o las cigarras…

—Quizá son enigmas y significan otra cosa -sugerí-. ¿o tenéis otra hipótesis?

—Sí, pero aún es muy confusa. Tengo la impresión, al leer esta página, de que ya he leído algunas de las palabras que figuran en ella, y recuerdo frases casi idénticas que he visto en otra parte. Me parece, incluso, que aquí se habla de algo que ya se ha mencionado en estos días… Pero no puedo recordar de qué se trata. He de pensar en esto. Quizá tenga que leer otros libros.

—¿Cómo? ¿Para saber qué dice un libro debéis leer otros?

—A veces es así. Los libros suelen hablar de otros libros. A menudo un libro inofensivo es como una simiente, que al florecer dará un libro peligroso, o viceversa, es el fruto dulce de una raíz amarga. ¿Acaso leyendo a Alberto no puedes saber lo que habría podido decir Tomás? ¿O leyendo a Tomás lo que podría haber dicho Averroes?

—Es cierto –dije admirado.

Hasta entonces había creído que todo libro hablaba de las cosas, humanas o divinas, que están fuera de los libros. De pronto comprendí que a menudo los libros hablan de libros, o sea que es casi como si hablasen entre sí. A la luz de esa reflexión, la biblioteca me pareció aún más inquietante. Así que era el ámbito de un largo y secular murmullo, de un diálogo imperceptible entre pergaminos, una cosa viva, un receptáculo de poderes que una mente humana era incapaz de dominar, un tesoro de secretos emanados de innumerables mentes, que habían sobrevivido a la muerte de quienes los habían producido, o de quienes los habían ido transmitiendo.

—Pero entonces —dije—, ¿de qué sirve esconder los libros, si de los libros visibles podemos remontamos a los ocultos?

—Si se piensa en los siglos, no sirve de nada. Si se piensa en años y días, puede servir de algo. De hecho, ya ves que estamos desorientados.

—¿De modo que una biblioteca no es un instrumento para difundir la verdad, sino para retrasar su aparición? —pregunté estupefacto.

—No siempre, ni necesariamente. En este caso, sí.”

Umberto Eco. El nombre de la rosa. 1980.

Ningún libro surge de un entorno aislado, todos nos hablan de otros libros que fueron y, aunque pueda sonar ilógico, también de los que vendrán, ya que estos libros son la base del los que aún no se han escrito. La biblioteca es un lugar cerrado y prohibido para Guillermo y su pupilo, pero prohibirles el acceso a determinada información, a determinados libros vitales para su investigación no será un gran impedimento para ellos, sólo necesitarán buscar en otros documentos no vetados para acceder a las ideas de lo originales.

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Acerca de Señor W.

Del temblor al terremoto. Contacto: esperandoelterremoto@gmail.com
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8 respuestas a De libros a libros

  1. Looz dijo:

    Fantástica cita. En todos los conocimientos sucede lo mismo, cualquier investigación científica se apoya en una serie de conocimientos previos para una vez aportado una nueva idea crear una tesis final. En la música no se puede comprender el paso del blues al rock y de ahí al metal sin el conocimiento previo y la aportación de un punto de rebeldía en este caso.
    Pero si el conocimiento, el poder o la fama te llevan a una vida de excesos de opulencia y excesiva gula, puedes encontrarte al pie de tu cama cualquier día a Salvatore y una legión de Dulcinistas gritando penitenciágite y dándote matarile.

    Ese es uno de los (pocos, lo confieso) libros que he devorado, y adoro la película. La tiene mi hermano así que cualquier día hacemos un visionado. Si os place.

    • Señor W. dijo:

      Bienvenido Looz. Gracias por tus palabras. Tienes razón y en el caso de la música es muy evidente la evolución de los estilos a partir de los precedentes.
      La película hace muchos años que la ví y no me importaría unirme a ese nuevo visionado. Acepto.

  2. patricia dijo:

    Que definicion mas clara de intertextualidad, podia haber sido un gran inicio para este blog, pero por si alguien aun no se habia enterado de que va, pues que lea….genial como siempre.

  3. theilzumwalde dijo:

    El otro extremo es el plagio puro y duro. Claro que estamos todos en un contexto y nos alimentamos mutuamente. Pero de allí a copiar descaradamente lo que ha escrito otro es otra historia… Recuerden el reciente caso de la joven Helene Hegemann en Alemania.que tenía más posibilidades y habilidad mediática (tb. por tener un padre teatrero) y aprovechó para copiar a un blogero y convertirse en bestseller.
    Ahora el blogero tb. es famoso…

    • Señor W. dijo:

      Bienvenida al blog y gracias por tu cometario.
      El caso que comentas es muy interesante, por si alguien quiere saber más os dejo un enlace a la noticia que se publicó en Febrero de este año: Helene Hegemann

      También me viene a la cabeza el relato de Borges “Pierre Menard, autor del Quijote” como un buen ejemplo de creación al límite del “¿posible?” plagio: Argumento de Pierre Menard

  4. minicarver dijo:

    Me recuerdas un libro exitoso y lleno de calidad. Nos descubrió a U. Eco desde entonces. saludos

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