Venus Muriendo (parte XI)


Venus Muriendo XI

Un amplio lugar y sólo momentos de tiempo

bien marcados, para no recordar tu muerte

segura en mi necedad de días de zaguán

que guarda los sentidos y llama lejos

a esta casa de locuras. Mis cuatro

paredes de conciencia y esa alma zumbadora

de quejidos desleales, como el borde de un dominio,

lazos negros, nudos y agua; para hacer

más preciosa la ausencia de momentos,

más penosa la razón que justifique

por qué mis manos se cansaron de rozar

y hurgaron en tus surcos de disco mal pulido,

por qué la mano que abrazó la pluma

rompió en peldaños una piel que era deseo,

piedras de pan, placer y lecho. Ojo por ojo

tus dos siglos sin inercia y con la fuerza

de un bostezo. Fin del cuerpo y del insomnio

que apagó las velas, fin del marco de mis fotos

y este tormento de uñas blancas, labios grises, piel mojada.

w.

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Pensamiento lateral


“Gurney cogió el papel y se apoyó en el respaldo de la silla para examinarlo. A la primera notó la pulcritud de la caligrafía. Las palabras estaban escritas de un modo preciso y elegante: de inmediato le vino a la mente la imagen de la hermana Mary Joseph mientras escribía en la pizarra de su escuela de primaria. Sin embargo, más extraño si cabe que la escrupulosa caligrafía era el hecho de que la nota se había escrito con pluma y tinta roja. ¿Tinta roja? El abuelo de Gurney había usado tinta roja. Tenía frasquitos redondos de tinta azul, verde y roja. Recordaba muy poco de su abuelo, pero recordaba la tinta. ¿Aún se vendía tinta roja para pluma?

Gurney leyó la nota torciendo el gesto, luego volvió a leerla. No había ni saludo ni firma.

¿Crees en el destino? Yo sí, porque pensaba que no volvería a verte y, de repente, un día, allí estaba. Todo volvió: cómo sonaba, cómo se movía, y más que ninguna otra cosa, cómo pensaba. Si alguien te pidiera que pensaras en un número, yo sé en qué número pensarías. ¿No me crees? Te lo demostraré. Piensa en cualquier número del uno al mil: el primero que se te ocurra. Imagínatelo. Ahora verás lo bien que conozco tus secretos. Abre el sobrecito.

Gurney emitió un gruñido evasivo y miró de manera inquisitiva a Mellery, que había estado observándolo mientras leía.

—¿Tienes alguna idea de quién te envió esto?

—Ni la menor idea.

—¿Alguna sospecha?

—No.

—Hum. ¿Participaste en el juego?

—¿El juego? — Estaba claro que Mellery no lo consideraba así. — Si lo que quieres decir es si pensé en un número, sí. En esas circunstancias habría sido difícil no hacerlo.

—¿Así que pensaste en un número?

—Sí.

—¿Y?

Mellery se aclaró la garganta.

—El número en el que pensé era el seiscientos cincuenta y ocho.

Lo repitió, articulando los dígitos (seis, cinco, ocho), como si pudieran significar algo para Gurney. Cuando vio que no, respiró con nerviosismo y continuó.

—El número seiscientos cincuenta y ocho no tiene ningún significado especial para mí. Sólo fue el primero que se me ocurrió. Me he devanado los sesos, tratando de recordar algo que pudiera asociar con él, cualquier razón por la que pudiera haberlo elegido, pero no se me ha ocurrido nada. Es sólo el primero que se me ocurrió insistió con nerviosa sinceridad.

Gurney lo miró con creciente interés.

—¿Y en el sobrecito…?

Mellery le pasó el sobre que acompañaba la nota y observó con atención mientras Gurney lo abría, sacaba un trozo de libreta y leía el mensaje escrito en el mismo estilo delicado y con la misma tinta roja.

¿Te sorprende que supiera que ibas a elegir el 658? ¿Quién te conoce tan bien? Si quieres la respuesta, primero has de devolverme los 289,87 dólares que me costó encontrarte. Envía esa cantidad exacta a: P. O. Box 49449, Wycherly, CT 61010 Envíame efectivo o un cheque nominativo Hazlo a nombre de X. Arybdis (Ése no siempre fue mi nombre.)

Después de volver a leer la nota, Gurney le preguntó si había contestado.

—Sí. Envié un cheque por el importe mencionado.

—¿Porqué?

—¿Qué quieres decir?

—Es mucho dinero. ¿Por qué decidiste mandarlo?

—Porque me estaba volviendo loco. El número, ¿cómo podía saberlo?

—¿Han cobrado el cheque?

—No, lo cierto es que no — dijo Mellery. — He estado controlando mi cuenta a diario. Por eso envié un cheque en lugar de efectivo. Pensaba que podría ser una buena idea para averiguar algo respecto a ese tal Arybdis; al menos sabría dónde depositaba los cheques. Todo el asunto era muy inquietante.

—¿Qué te inquietaba exactamente?

—¡El número, por supuesto! gritó Mellery. ¿Cómo podía ese tipo saber algo así?

John Verdon. Sé lo que estás pensando. 2010.

Un enigmático asesino en serie presume de conocer a la perfección a sus futuras víctimas. Tanto, que es capaz de adivinar aquello en lo que están pensando. Las policía es incapaz de comprender como actúa este criminal y lo que es aún peor, no son capaces de atraparte aunque los escenarios del crimen están repletos de pruebas. Se han hundido en un oscuro laberinto del que podrían salir fácilmente si aplicasen algo de pensamiento lateral.

Como bien ha definido Edward de Bono: “el pensamiento lateral es el conjunto de procesos destinados al uso de información de modo que genere ideas creativas mediante una reestructuración perspicaz de los conceptos ya existentes en la mente.

Evidentemente, si tenemos en cuenta este tipo de pensamiento, el libro de John Verdon pierde todo su valor como novela de investigación policial, puesto que todo su trabajo se fundamenta en nuestra ignorancia, en el hecho de que, como lectores, no vamos a poder resolver el misterio. Pero, por supuesto, no seré yo quién destripe esta novela que a pesar de todo es entretenida. Lo que pretendo es poner algún ejemplo de este tipo de resolución de problemas muy útil una vez que se comprende el concepto:

Enigma 1

Un huevo de perdiz crudo cayó 24 pisos sin romperse. ¿Cómo es posible esto?”

Pista 1: No es importante el tipo de huevo. Puede suceder con cualquier huevo crudo.

Pista 2: El huevo cae solo, en caída libre y sin ningún tipo de paracaídas.

Pista 3: No hay ninguna clase de material blando, ni red especial, ni ningún otro tipo de artilugio capaz de amortiguar el impacto contra el suelo.

Enigma 2

“El portero del exclusivo club «A mover el esqueleto» está apostado en la entrada, y los socios deben decirle una contraseña para poder entrar. Usted se sitúa discretamente cerca de la puerta y oye que llega un socio y dice: ‹Prendedor› y entra. Viene otro y dice: ‹Piojoso›, y el portero, lejos de ofenderse, lo deja pasar. Llega un tercero y dice: ‹Pantalón›, y también entra. Entonces usted, convencido de que se trata de decir palabras que empiezan con P, se acerca y dice: ‹Paragüas› y… ¡oh, es despedido de muy mala manera! Mientras se rehace de la vergüenza de haber sido descubierto, escucha que se acercan otras personas y dicen: ‹Concejal›, ‹Recodo› y ‹Empiezo› y entran. ¿Cuál es la consigna que debe cumplir la palabra dicha a la entrada, para poder entrar?

Pista 1: No son palabras que contengan una O ya que sería muy fácil acertar por casualidad.

Pista 2: No se trata, por tanto de palabras que contengan determinada letra.

Si eres capaz de resolver estos sencillos problemas no tendrás ninguna dificultad para saber como puede acertar nuestro asesino un número del 1 al 1000.

Fuentes: Acertijos de Michael Voldosina.
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Venus Muriendo (parte X)


Venus Muriendo X

Después de todo, la lluvia sigue

pareciendo una mentira en el cristal

cuando se mira desde dentro,

como la necesidad de recordarte

para siempre. Y ni las ganas,

ni los versos rotos,

se merecen mis mordeduras de cera

sobre un agua que se ansía de beberte,

ni mi caudal, sobre una silla

diminuta y suficiente para el daño

que me deja apenas,

un espacio de humedad para querer;

¿quién hartó a los papeles de servir

como instrumento último de los

encantos, con la ofensa de mis tintas

como pálido triunfo y el abismo

que nos queda? ¿De mis ríos

sin tensión sobre una alfombra ridícula,

de las espumas, de lamentos que ya no insultan

con su gesto a mi conciencia? Mojada

no supones más que el alma

de un momento sumergido…

…oyéndose de fondo al vecindario:

“las cañerías sueñan porque hay versos

atascando los desagües y poca

violencia en los poemas”

w.

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(Fotografía: Evgeniy Shaman)
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Septiembre eterno


No quiero levantarme

Es el final del verano en este hemisferio y toca volver a las rutinas del frío, donde la segunda piel que nos envuelve será compañera de viaje durante los próximos meses. La nostalgia pasa a formar parte de la sábanas. Septiembre marca el inicio del fin de algo que ya parece lejano. Este mes es siempre Maggie May en mi memoria:

“Wake up Maggie, I think I’ve got something to say to you
It’s late September and I really should be back at school
I know I keep you amused, but I fell I’m being used
Oh Maggie, I couldn’t have tried any more
You led me away from home
Just to save you from being alone
You stole my heart and that’s what really hurts
The morning sun when it’s in your eyes really shows your age
But that don’t worry me none, in my eyes you’re everything
I laughed at all of your jokes, my love you didn’t need to coax
Oh Maggie, I couldn’t have tried any more
You led me away from home
Just to save you from being alone
You stole my soul and that’s a pain I can do without
All I needed was a friend to lend a helping hand
But you turned into a lover and mother
What a lover, you wore me out, all you did was wreck my bed
And in the morning kick me in the head
Oh Maggie, I couldn’t have tried any more
You led me away from home
‘Cause you didn’t want to be alone
You stole my heart, I couldn’t leave you if I tried
I suppose I could collected my books and go on back to school
Or steal my daddy’s cue and make a living at playing pool
Or find myself a rock and roll band, that needs a helping hand
Oh Maggie, I wished I’d never seen your face
You made a first class fool out of me
But I’m as blind as a fool can be
You stole my heart but I love you anyway
I’d never seen your face
I’ll get on back home, one of these days”

Rod Stewart. “Every Picture Tells A Story”. 1971.

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Novedades y Noticias (Septiembre 2010)


La pestaña de Novedades en la parte superior del blog tiene nuevos contenidos.

2000 visitas a contenidos.

Más de 2000 visitas y la posibilidad de leer Venus Muriendo en el orden original. Además, últimos días para votar en la encuesta sobre el E-book.

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Venus Muriendo (parte IX)


Venus Muriendo IX

Mi voz gastada y escondida en un papel

para mi desdicha,

es un pilar, como quien surge;

fue una excusa mientras no hice otra cosa

que sudar cada segundo.

La gente tiene ganas y yo no tengo…

no tengo libros para cazar serpientes,

no me hizo falta ningún instrumento

para cubrir tus ojos,

mientras silbabas bonaerense,

por las calles.

Alguien volvió la cara evitándome el saludo,

sin darse cuenta de que todo

facilita ampliamente las cosas,

hace bello al gesto,

nos hace hermosos como estatuas.

El placer que produce

besar los labios de piedra y ese gesto que posee

el amante lapidario que grita con su carne y anhela

el rigor entre los álamos.

Sencillamente mi espera quiebra la paciencia

de los mortales que escribimos versos para gente ciega,

para amantes rígidas y vecinos curiosos,

para el constructor de los tabiques finos

que buscaba el sonido ya olvidado de sus días,

para la escalera que aspiraba a mucho más,

como mis viejos amigos,

para los perros que aspiraban a mucho menos,

para mí que visto de papel cuando llueve

porque la tinta mojada me recuerda tantas cosas

que corrían por tus ojos,

cuando bendije amante cada uno de mis ecos fríos.

w.

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Sinsentido (consentido)


Learts de mdraea

Dicen que la forma de procesar información que tiene nuestro cerebro es absolutamente maravillosa. Hace tiempo rondaba por internet un texto donde se intentaba demostrar que con información parcial o desordenada, nuestra región cerebral encargada de la comprensión lectora era capaz de recomponer automáticamente el significado:

“Sgeún un etsduio de una uivenrsdiad ignlsea, no ipmotra el odren en el que las ltears etsan ersciats, la úicna csoa ipormtnate es que la pmrirea y la útlima ltera esten ecsritas en la psioción cocrrtea. El rsteo peuden estar ttaolmntee mal y aun pordás lerelo sin pobrleams. Etso es pquore no lemeos cada ltera por si msima, SNIO LA PAALBRA EN UN TDOO.”

El cerebro procesa las palabras como un todo y para Julio Cortázar, esto no era un secreto. El capítulo 68 de Rayuela está repleto de palabras inventadas pero perfectamente comprensibles para nuestro cerebro. En este caso no se desordenan las letras, es el todo, el conjunto, el contexto, lo que da sentido a lo que leemos a pesar de que la mayoría de las palabras no tienen significado creándose así uno de los pasajes más hermosos de la literatura:

“Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.”

Julio Cortázar. Rayuela. 1963

Por su parte, el propio libro de Rayuela es un caos que cobra sentido como totalidad. Por supuesto, esto sería aplicable a grupos más amplios procesados por nuestro cerebro, ya que los recuerdos pueden enlazarse por un contexto y las correlaciones pueden ser de lo más irracionales. ¿A quién no le ha funcionado alguna vez lo de pensar en otra cosa para recordar lo que quedó bloqueado en nuestro pensamiento?, ¿quién no ha tenido una idea brillante a raíz de un comentario o de un concepto en absoluto relacionados? La mente también intertextualiza y trabaja con hipervínculos.

Otro ejemplo sería el de sustituir letras por números y, aún así, seríamos capaces de leer el texto en cuanto el cerebro descifre las primeras palabras:

“C13R70 D14 D3 V3R4N0 3574B4 3N L4 PL4Y4 0853RV4ND0 4 D05 CH1C45 8R1NC4ND0 3N 14 4R3N4, 357484N 7R484J4ND0 MUCH0 C0N57RUY3ND0 UN C4571LL0 D3 4R3N4 C0N 70RR35, P454D1Z05 0CUL705 Y PU3N735. CU4ND0 357484N 4C484ND0 V1N0 UN4 0L4 D357RUY3ND0 70D0 R3DUC13ND0 3L C4571LL0 4 UN M0N70N D3 4R3N4 Y 35PUM4. P3N53 9U3 D35PU35 DE 74N70 35FU3RZ0 L45 CH1C45 C0M3NZ4R14N 4 L10R4R, P3R0 3N V3Z D3 350, C0RR13R0N P0R L4 P14Y4 R13ND0 Y JU64ND0 Y C0M3NZ4R0N 4 C0N57RU1R 07R0 NU3VO C4571LL0. C0MPR3ND1 9U3 H4814 4PR3ND1D0 UN4 6R4N L3CC10N; 64574M05 MUCH0 713MP0 D3 NU357R4 V1D4 C0N57RUY3ND0 4L6UN4 C054 P3R0 CU4ND0 M45 74RD3 UN4 0L4 L1364 4 D357RU1R 70D0, S010 P3RM4N3C3 L4 4M1574D, 3L 4M0R Y 3L C4R1Ñ0, Y L45 M4N05 D3 49U3LL05 9U3 50N C4P4C35 D3 H4C3RN05 50NRR31R.”

Enlaces: Para saber más sobre como procesa el cerebro los textos: Estimulación temprana y desarrollo infantil.
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